1. Las uñas deben estar en buenas condiciones antes de aplicar cualquier tipo de manicura. Por un lado, eliminaremos las irregularidades de su superficie para conseguir mayor precisión. Basta con utilizar una lima de grano fino o un taco pulidor para alisar la uña y, ya de paso, definir la forma que queremos darle a nuestras uñas: cuadradas, redondas, largas en pico tipo stiletto, etc.
2. Después, procederemos a acondicionar las cutículas y retirarlas para obtener una decoración limpia y profesional. Para ello necesitarás algún producto específico, como el ablandador de cutículas. Una vez acondicionada (no olvides los laterales de las uñas) puedes retirarla hacia atrás con un palo de naranjo y después recortarla con un corta cutículas (esa especie de alicate pequeño). No es conveniente que elimines tu cutícula antes de cada manicura, basta con que lo hagas una o dos veces al mes y el resto solo la retires.
3. Protege la uña del color y los pegamentos aplicando un esmalte base. Los hay con diversos efectos y tratamientos: esmalte endurecedor, revitalizante, fortalecedor, esmalte regenerador o esmalte con tratamiento para las uñas amarillentas. Elige el más adecuado a tus necesidades y aplícalo para mantener tus uñas saludables y bonitas a pesar de las manicuras.
4. En casos de arte en uñas más elaborados que impliquen manchar la piel como el marmoleado en agua (water marble nails) o la estampación de uñas completa, puedes usar un preparado a base de látex como el Pink Mask que protege la piel y la deja completamente limpia convirtiendo la decoración de uñas en un trabajo mucho más fácil y rápido. También permite técnicas rápidas para manicura francesa y superposición de color.